Ajeno a la vibración de sus aguas, contemplo el final del día.
Los últimos rayos de sol encandilan mis ojos. Los ensalza en tonos violeta y anaranjados.
El místico viento de Xocomil menea las aguas y desliza las nubes devorandolas en el ocaso.
Se respiran historias, hay un olor a nostalgia en el aire frío.
Me rodean mágicas tradiciones y enraizadas creencias.
Atardece y las gratitudes se materializan en los desvanecidos rayos del sol.